4 poemas para aprender inglés

4 poemas para aprender inglés

La poesía es una excelente herramienta si quieres aprender el idioma inglés, por esta razón, te traemos 4 poemas con los que seguramente te será más sencillo aprender, comprender y apropiarte del “idioma universal.” Te dejamos la traducción de cada uno de ellos enfrente.
Te recomendamos recitar los poemas, aprendértelos y que puedas en algún momento, más adelante escribir tu propio poema. ¿Te atreves?


This Is Just To Say    
I have eaten

the plums

that were in

the icebox

and which

you were probably

saving

for breakfast

Forgive me

they were delicious

so sweet
and so cold


William Carlos Williams

Solo quería decirte que

Me comí

las ciruelas

que estaban en

la heladera

y que

probablemente

guardabas

para el desayuno

Perdoname

estaban deliciosas

tan dulces

y tan frías

William Carlos Williams


Stopping by Woods on a Snowy Evening

Whose woods these are I think I know.  

His house is in the village though;  

He will not see me stopping here  

To watch his woods fill up with snow.  

My little horse must think it queer  

To stop without a farmhouse near  

Between the woods and frozen lake  

The darkest evening of the year.  

He gives his harness bells a shake  

To ask if there is some mistake.  

The only other sound’s the sweep  

Of easy wind and downy flake.  

The woods are lovely, dark and deep,  

But I have promises to keep,  

And miles to go before I sleep,  

And miles to go before I sleep.


Frost, Robert


Un alto en el bosque mientras nieva
De quién es este bosque, saber creo

-en el poblado su morada veo-

no habrá de sorprenderme contemplando
cubrir su bosque el invernal blanqueo.

Mi caballito se dirá extrañado
que, sin granja cercana, hemos parado

de este año en la tarde más oscura,

entre el bosque y el lago congelado.

Sacudiéndose, agita su cencerro

preguntando quizá: – ¿será algún yerro?

Sólo el cierzo y los copos rumorean

blandamente del bosque en el encierro.

Yo, el bosque hondo y fusco veo risueño…

Mas, en cumplir promesas tengo empeño,

y millas debo andar antes del sueño,

un largo andar para llegar al sueño.


Frost, Robert

Ozymandias

I met a traveller from an antique land

Who said:—Two vast and trunkless legs of stone

Stand in the desert. Near them on the sand,

Half sunk, a shatter’d visage lies, whose frown

And wrinkled lip and sneer of cold command

Tell that its sculptor well those passions read

Which yet survive, stamp’d on these lifeless things,

The hand that mock’d them and the heart that fed.

And on the pedestal these words appear:

«My name is Ozymandias, king of kings:

Look on my works, ye mighty, and despair!»

Nothing beside remains: round the decay

Of that colossal wreck, boundless and bare,

The lone and level sands stretch far away.


Percy Bysshe Shelley


Ozymandias

A un viajero vi, de tierras remotas.

Me dijo: hay dos piernas en el desierto,

De piedra y sin tronco. A su lado cierto

Rostro en la arena yace: la faz rota,

Sus labios, su frío gesto tirano,

Nos dicen que el escultor ha podido

Salvar la pasión, que ha sobrevivido

Al que pudo tallarlo con su mano.

Algo ha sido escrito en el pedestal:

«Soy Ozymandias, el gran rey. ¡Mirad

¡Mi obra, poderosos! ¡Desesperad!:

La ruina es de un naufragio colosal.

A su lado, infinita y legendaria

Sólo queda la arena solitaria».


Percy Bysshe Shelley


Eating Poetry

Ink runs from the corners of my mouth.

There is no happiness like mine.

I have been eating poetry.

The librarian does not believe what she sees.

Her eyes are sad

and she walks with her hands in her dress.

The poems are gone.

The light is dim.

The dogs are on the basement stairs and coming up.

Their eyeballs roll,

their blond legs burn like brush.

The poor librarian begins to stamp her feet and weep.

She does not understand.

When I get on my knees and lick her hand,

she screams.

I am a new man.

I snarl at her and bark.

I romp with joy in the bookish dark.

Mark Strand


Comiendo poesía

Escurre tinta en las comisuras de mi boca.

No hay felicidad como la mía.

He estado comiendo poesía. La bibliotecaria no cree lo que ve.

Sus ojos lucen tristes

y camina con las manos en los bolsillos.

Los poemas se fueron.

La luz es escasa.

Los perros suben por las escaleras del sótano.

Sus ojos inquietos,

sus blancas piernas arden como leños.

La pobre bibliotecaria comienza a patalear y llora.

No entiende.

Al arrodillarme y lamer su mano,

grita.

Soy un hombre nuevo,

le gruño y ladro

retozo alegre en la penumbra de libros.

Mark Strand


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